Cuándo el destino nos alcanza

posted under by Anai
Post tan malviajada, desordenado, brainstormeado.

El domingo tuve una de esas revelaciones de las que has huido por mucho tiempo... tantos años, tanto, esfuerzo tantos berrinches, tanto hacer para simplemente no poder evitar lo que es obvio.
Me molesta mucho cuando recuerdo a qué vine a esta vida y me molesta más que uno pide una cosa y te dan otra porque eso es lo qué te toca. Ojalá fuera muy feliz con lo que me ha tocado y ojalá valorará más esta respuesta pero mis planes de vida son otros... lo contrario seria una buena forma para decirlo.

Sí, me emociona haber recibido una respuesta. Tan directa, tan mía, tan personal. Me emociona por fin poder decir: A mí me contestó. Pero también me desanima, haber pasado tanto tiempo, tanto esfuerzo tantas cosas pensando que era otro mi camino.

Se que no superé la prueba, se que mi tiempo no había llegado; pero también se que sin una respuesta mi acostumbrada decidia y mi flojera jamás hubiera dado los pasos necesarios. Se que no he superado ninguna de las pruebas, que he fallado pero bendita gracia la Tuya, que me das todo sin merecerlo. Repito, bendita Tu gracia, que me dará todo lo que necesite.

Ahora es momento de estudiar, de prepararme, me tomará al menos un año poder estar en el nivel necesario para este gran compromiso. Tengo un par de meses para lograrlo.

El camino ha empezado, el llamado ha llegado. ¿Qué usaré de excusa en esta ocasión? nada, me ha quitado todo, me quitará todo de nuevo si es necesario. Es mi turno de obedecer, esa es la parte difícil.

Es tiempo. Supongo. Para dejarme caer con los brazos abiertos y tener FE, de la verdadera. No de esa doctrina barata que predico, hablo de esa que encierro que no dejo ser por temor a fallarle, a que me Falle, a que me fallen. Necesito FE, en mí, en lo que he escuchado. No soy una mujer de FE, por eso Te necesito y se que es momento de salir de mi comodo refugio de niña perfecta para enfrentar la realidad y convertirme en la mujer que Tú esperas.

Y estoy asustada, temblorosa, nerviosa... ATERRADA. Miedo de saber que la tristeza me embargara por siempre, pensando que lo que mi familia pensará, la poca fe que me tienen en esto. Y es que claro, yo tengo todo para ser una gran empresaria, digna de una egresada de mi alma mater. Pero, nadie jamás da un duro por mi verdadero ser, nadie jamás creería que pudiera lograrlo. "No estas diseñada para la incomodidad" dirán. "¿Qué harás sin Venti Helado Chai Latte, sin Internet, sin tus cenas y el cine? ¿Ya no digamos, como mantendrás tu lacio cabello, dónde usarás tus zapatitos?". Pero yo no soy a quien ven en el espejo. Yo soy la que Él me diga que sea y no me queda de otra. Después de todo, hace algún tiempo le di mi vida y ya saben lo que dicen de los regalos.

Aquí estoy, lista para ser Misionera.

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